Siento el dolor de la pérdida. En solo una semana todo ha
cambiado. Los días y las noches parecen más largos. No sé cómo resignarme a
vivir sin sus ojos, su sonrisa, sus besos, su sexo y su encantadora forma de
ser.
¿Qué fue lo que pasó? Es tan simple como increíble. De un
día para el otro, quien juraba que me amaba, se enamoró de alguien más. Me dijo
que estaba confundida, y que necesitaba tiempo para pensar. Me juró que
volverá, pero es mentira. Yo se que ya está con aquel hijo de puta. Me mata pensar
que será él quien reciba su atención, su cariño, sus caricias.
Me pidió que la entendiera. Me dijo que esto es algo que
nunca buscó. ¿Cómo espera que comprenda? Hace unos días me decía que me amaba
con todo su corazón. Ahora me quedo solo en la nada. Mi casa se siente fría y
silenciosa. La vida me parece vacía y sin sentido.
No puedo sacarla de
mi mente. No puedo pensar en otra cosa, y no encuentro nada que me anime.
Aún suenan en mi cerebro sus palabras. Recuerdo
las lágrimas que derramó al hablarme. Pero no eran lágrimas de arrepentimiento.
Lloraba por que le dolía hacerme daño.
Le dije que podíamos superarlo. Le pedí que hiciéramos el
intento por salir adelante. Le rogué que no me dejara. Todo fue inútil. Ya
había tomado una decisión. Su determinación por dejarme se me clavó en el pecho
con la fuerza de mil dagas romas. No quise aceptarlo. Me aferré a la poca
esperanza que me daba, aunque sabía que solo era una esperanza falsa. Ella pensó
que así me tranquilizaría.
¿Por qué me pasa esto a mí? Lo único que hice fue darle todo
mi amor, toda mi atención y mi vida entera. Cumplí sus caprichos, soporté sus
celos y su inseguridad, le recordé cada día lo hermosa que era y cuanto la
amaba. Yo solo quise hacerla feliz. ¿En qué me equivoqué? ¿Qué fue lo que le
hizo falta? ¿Qué puede darle él que yo no? Las dudas me están consumiendo. Es
terrible no tener las respuestas, pero al mismo tiempo no las quiero. Sé que me dolería
saberlas.
Lloré toda la semana hasta que mis ojos se secaron. No resisto
más la ansiedad, el terror y el sufrimiento. No puedo soportar el saber que no
la volveré a ver. Deseo que el fin llegue pronto. Necesito que alguien me
ayude. Quizá este cuchillo se convierta en mi mejor amigo.
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